lunes, 7 de noviembre de 2011

Libro 9. Educación por el arte


En las primeras semanas de vida distinguimos entre expresión dirigida y no dirigida. Distinguimos entre sentimiento y estado de ánimo, regido por la disposición psicológica del niño. La “expresión libre” no significa expresión “artística”.
El juego es la forma de integración y expresión libre en niños. Froebel sostuvo que “es la expresión más elevada como expresión libre del alma”; Spencer lo consideraba “descarga de energía”; y Löwenfeld “expresión de la relación niño-vida”.
Espontaneidad se relaciona con inspiración, creación e invención. Significa expresarse sin coacción e inspiración es el alivio de la tensión.
La expresión libre es la exteriorización sin represión de actividades mentales.
Según Montessori actuar por libre voluntad es espontáneo. A la creación artística puede alcanzarse sólo desarrollando la técnica mecánica y la libertad. Los dibujos de las escuelas manifiestan el ser humano no educado.
¿Qué sucede cuando el niño comienza a dibujar? El impulso lúdico se convierte en impulso artístico.
El niño pasa por diversas etapas en cuanto a dibujos infantiles, estas etapas son:
-           2 años y medio: Etapa subdividida en garabato sin finalidad, localizado, imitativo y, por último,  con sentido.
-           4 años: Aumenta el control visual.
-           5 a 6 años: La figura humana es reproducida con tolerable exactitud.
-           7 a 9 años: Dibujos más lógicos que visuales.
-           9 a 10 años: El niño pasa de la fase dimensional a la tridimensional.
-           11 a 14 años: Intento de reproducir objetos.
-           15 años: Los dibujos relatan algo.
Respecto al "esquema" que utilizan los niños para dibujar, es el mismo en todos los infantes, pero cada niño desarrolla un estilo abstracto.
La imaginación cinestésica hace referencia a garabatos con sentido realizados por niños con movimientos sobre el papel. Es algo espontáneo de los músculos y de la expresión de un ritmo corporal innato cada vez  más controlado, repetitivo y rítmico, finalizando así la actividad cinestésica y comenzando la representacional.
Los niños de temprana edad, cuando ven cualquier objeto ven una imagen puesto que no tienen interiorizados los conceptos de los objetos que los rodean. Esta maduración hacia los conceptos da lugar al desarrollo de pensamiento y del razonamiento: en los primeros años de vida, son fundamentales las experiencias corporales; después, aumenta el conocimiento conceptual del mundo externo y su significación y, finalmente, aparece la simbología que depende de las actitudes subjetivas provocadas por la experiencia.
El arte engloba un todo, y puede observarse desde una validez universal; Löwenfeld hace referencia a dos tipos de dibujos infantiles; los de tipo visual -los realizados a partir de la experiencia y la observación- y los de tipo háptico -sensaciones corporales-.
Cercados por el dilema elemental, los autores se han visto obligados a ver en el “esquema” el primer intento del niño por representar un concepto (primero pienso y luego dibujo). La falacia se remonta a Sully, quien escribe por ejemplo: “Todo esto revela que el ojo del niño pierde su inocencia primitiva en un periodo sorprendentemente temprano, es decir, se “sofistica”.
Análogamente, Luquet describe la tercera fase del dibujo como realisme intellectuel. Si se solicita a un niño, por ejemplo, que dibuje un campo de patatas y dibuja un rectángulo lleno de pequeños círculos, no quiere decir que el niño pasa por alto la evidencia de sus sentidos. Por consiguiente, no dibuja lo que piensa, no o que supone que ve realmente, sino el símbolo que ha precipitado gradualmente en su mente como residuo de la totalidad de sus respuestas sensibles a la patata como objeto.
La clasificación empírica de los dibujos infantiles son:
a) Orgánico: Percepción de las proporciones naturales y relaciones orgánicas.
b) Lirico: Abarca la mayor parte de las cualidades del orgánico, pero prefiere temas más estáticos.
c) Impresionista: Preferencia por el detalle característico observado, más que por la totalidad conceptual.
d) Patrón rítmico: El artista toma un tema y lo repite invirtiéndolo y variándolo en otras formas, hasta llenar el espacio pictórico.
e) Forma estructural: El objeto se reduce a una formula geométrica.
f) Esquemático: La formula geométrica, sin relación aparente con la estructura orgánica.
g) Háptico: El dibujo no se basa en una percepción visual del objeto, sin ser a pesar de ello meramente esquemático.
h) Expresionista: Cuando se hace un intento no solo de expresar sensaciones egocéntricas, sino también de representar un objeto externo tal como se presenta a las sensaciones del artista.
i) Enumerativo: El artista se halla totalmente dominado por el tema y es incapaz de relacionarlo con sensación alguna de totalidad o de atmósfera.
j) Decorativo: El artista se preocupa principalmente del color y la forma bidimensional, y los explota para producir una composición alegre.
k) Romántico: El artista toma un tema de la vida, pero lo ensalza con su fantasía.
l) Literario: El artista escoge un tema puramente imaginativo, y utiliza su imaginación para representar ese tema y comunicarlo a los demás.
En la reducción de categorías, la idea del autor era que su vacilación provenía de la falta de una división clara entre las categorías. Lo que intento fue reducir estar categorías desde un punto de vista lógico, no empírico.
Las tres primeras categorías poseían en común una base naturalista; también podíamos incluir el primer aspecto del impresionismo dentro del grupo orgánico, el segundo es la contraparte objetiva de la categoría háptica o expresionista, y corresponde muy de cerca a la definición de empatía.
Lirismo significa medida, como una canción, en la medida en que implica éxtasis o goce sensorial, puede identificársela sea con la categoría impresionista, sea con la orgánica. Por consiguiente se puede eliminar.
Las tres categorías siguientes presentan entre si un parecido verbal, y el análisis lógico demostrara que pueden ser incluidas en una antítesis que opone la estructura rítmica (temporal) a la estructura formal (espacial).
Los tipos funcionales en sus aspectos extra e introvertido lo hallamos en la categoría enumerativa. La actividad pensante o intelectual constituye del todo un sentimiento hacia las relaciones o la totalidad. El sentimiento es inherente al medio expresivo mismo: explota el color y la forma expresiva, pero, sin embargo el sentimiento puede expresarse en forma más subjetiva. Tanto en poesía como en pintura, el elemento característico de este tipo de expresión es la imagen espontánea que confiere a toda la categoría el nombre de "imaginativa". 
Antes de continuar analizando la importancia de la pedagogía que tiene, debemos tener en cuenta la edad de los niños. Por ejemplo, Kretschmer afirma: "desde la más temprana infancia" existe una personalidad esquizoidea reconocible. Y, en cambio, Karl Dmabach demuestra con varios experimentos, que a los diez años era posible diferenciar entre ciclotímicos y esquizotímicos. Este mismo autor, observa que un niño con poca capacidad de atención era ciclotímico y que ninguno con gran capacidad de atención era esquizotímico. 
En los primeros dibujos realizados por los niños, podemos diferenciar varios tipos dependiendo de las estructuras mentales de cada uno y su personalidad, ya que como hemos observado cada niño tiene una psicología diferente. Un niño extrovertido dibujará, por ejemplo, varias casas con un sol, flores..., mientras que un niño introvertido dibujará una casa muy simétrica y con pocos adornos, tal y como han observado los maestros/as de los niños.
Se pueden observar también tres modos no visuales de expresión diferentes: el juego, invenciones verbales y la música. Estos tres modos son muy importantes para desarrollar la creatividad del niño, haciendo un especial hincapié en el juego, ya que a través de él, los niños aprenderán la mayoría de contenidos y estructuras mentales, además de la diversión que ésto les aporta.
En la finalidad de la expresión hemos analizado los modos de expresión del niño, considerados como un proceso mental dinámico.
No basta decir que el niño desea representar algo, un objeto visto o un sentimiento experimentado. Existen un par de factores que hacen técnicamente posible la actividad de la expresión: el gasto de energía y la imitación de las actividades graficas o plásticas de la gente adulta.
Debemos reconocer que expresión es también comunicación, o por lo menos un intento de comunicarse. La comunicación implica la intención de influir sobre los demás y es, en consecuencia, una actividad social.
En verdad, la tendencia de la psicología moderna se orienta hacia una integración de la psicología individual y la social, la comunicación se convierte en un fenómeno fácilmente explicable.
Por último, debemos mencionar que el niño adquiere el poder de descomponer o disociar sus primeras percepciones unitarias, y con esta capacidad de aislar y comparar los detalles componentes comienza el pensamiento lógico. A partir de esta actividad comparativa o correlacionadora, surge el pensamiento abstracto o concepto e indudablemente debe ser cierto que el cambio así introducido en los procesos mentales del niño ejerce un profundo efecto sobre sus modos de expresión.

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